¡Mala Onda!

Hoy el mismo viaje de siempre en la 107. Me subo, hago bip!, avanzo por el bus y me siento en el segundo asiento de la ventana izquierda, apoyo mi cabeza en vidrio y me quedo un rato viendo los surcos de las calles, nada nuevo, son los mismos "eventos" de hace 17 años... Para pasar la paja, abro mi mochila y saco el libro. Leo y curiosamente una parte me queda grabada. Decía:

"- Que apestosa esta huevada- le digo al Paz, que está lavando unos vasos-. Es como si nada avansara, las imagenes se repiten.
- Siempre lo he dicho, siempre lo he pensado.
- Todo es tan chico, tan conocido. Como que cacho a todo el mundo, se lo que va apasar.
- Si hay ue virarse. Fugarse antes que sea muy tarde. Aquí no pasa nada, ni va a pasar nunca. Menos ahora. Con todo esto del plebisito y la Constitución y toda la macana, estos concha de su madre se van a quedar por lo menos ocho años más y capaz que después se atornillen otro período. ¿Ocho años, más otros diesiséis? Suman veinticuatro, compadre. Es cosa seria, 'hot stuff ', cero hueveo. Te puedes imaginar lo que significa. Y lo peor es ue todos los huevones como tu van a votar que SI.
- Yo no voto. Aún no cumplo dieciocho...
- Pero si los tuvieras, votarías que SI. No lo niegues.
- Tendría ue pensarlo.
- ¡Pensar qué, huevón! Es por gente como tú que estamos como estamos. Gracias a ti, yo estoy aqui preso, pasándome películas de virarme, de irme alguna vez. ¿Tú crees, Matías, que es muy rico sentir que no tienes país, que tu futuro se ve cero, así en las más punk, que...?
- Córtala. Ya basta. No me hinches. Estoy lo suficientemente 'wired' y apestado como para escuchar tu discursito, que no te lo crees ni tú. ¿De qué 'no future' me hablas? Ganas cualquier billete, en una pega divertida, que te permite oír tus discos, mejorar los gustos de la raza como dices tú. Además estudias. Ahora, que estudias una inutilidad, que no te va dar un peso, eso ya es asunto tuyo huevón. Si quisieras, te podrías cambiar a Ingeniería Comercial. Aquí hay oportunidades para todos.
- 'Who are you trying to kid, you motherfucker?'
- Eat shit, Paz. Eres un comunista ue sueña con USA, que venderías a tu madre con tal de escribir en la Rolling Stone o servir tragos en ese famoso Palladium del que no paras de hablar. Sírveme un tequila puro será me... "

No alcanzo a terminar de leer, el timbre suena y ya estoy fuera de mi casa. Cierro el libro ahogando la pataleta de Matías y los alegatos del Paz. Será para otro viaje.



*A. Fuguet


Ex puente Padre Letelier

Yo lo sabía. Por eso no me sorprendió verlo junto al puente esa noche. No me sorprendió que pareciera un ave, de pie en el barandal, con los brazos en cruz; ni me sorprendió que me mirara con los ojos oscuros y el rostro pálido y tenso.
Yo lo sabía, por eso no me sorprendió verlo saltar.
Lo que yo no sabía, y por eso me sorprendió a más no poder, era que esa noche, yo subiría también al barandal y como un ave, con los brazos en cruz, y el rostro pálido y tenso, saltaría tras él.


Mariela

Mariela caminaba por Ahumada lentamente; sin pensar mucho, solo lo suficiente. Sentía su cabeza apoyada en un vidrio, y la conversación de dos mujeres zumbando dentro.
Llegando a Moneda la pantalla grande la distrajo un segundo; tiempo suficiente para que la luz roja desapareciera ante sus ojos, y el bocinazo y el chirrido del freno enmudecieran.
De pronto, Mariela no volvió a sentir.
Tal vez por eso, jamás entendió por qué la oscuridad de esa esquina se inundó con un resplandor cegador; y mucho menos entendió por qué despertó sobresaltada con el pitido de la puerta del metro.


Chicle.

Cada vez que salía de mi casa, sin importar que día o a qué hora, el pequeño B. estaba sentado en medio de la vereda mascando chicle. Siempre pasaba por su lado y le dedicaba una fugaz sonrisa, y él, en respuesta, me guiñaba un ojo y hacía un monumental globo rosado que cubría todo con olor a caramelo.

Un día, la lluvia era tal, que decidí no salir. La televisión no hacía más que anunciar un desastre tras otro: calles inundadas, casas destruidas, y albergues repletos de damnificados; uno de aquellos desvalidos, era un señor con una pequeña niña en los brazos. El señor describía tristemente como la tormenta había arrasado con su hogar, mientras la niña jugaba con un mechón de pelo y mascaba un chicle. Mi atención se desvió y no pude evitar recordar al pequeño B.

De modo inconsciente asomé mi cabeza por la ventana, buscando la familiar mota rosa en medio de la vereda, y ahí estaba, sentado como siempre, mascando chicle y arrojando barquitos de hojas secas al torrente de agua.

Pensé que se debería estar muriendo de frío, así que lo llamé golpeando el vidrio, pero él no pareció escucharme. Abrí la ventana dispuesta a gritarle cuando se volteo hacia mí con su habitual sonrisa traviesa. Se acercó un poco a mi ventana, me guiñó un ojo y comenzó a hacer uno de sus monumentales globos rosados.

Iba a decirle que se fuera a su casa, que hacía demasiado frío, pero el globo que normalmente se reventaba rápido, seguía creciendo y creciendo, hasta que llegó un punto en que era demasiado grande, tanto que cubría casi completamente al pequeño B, quien se empezó a elevar.

Para mi horror, cinco minutos después B flotaba en el aire, y diez minutos después ya estaba tan alto que comenzaba a alejarse arrastrado por los fuertes vientos de la tormenta.

Tan sorprendida como estaba solo atiné a intentar salir corriendo tras él, pero era demasiado tarde. El pequeño B. había desaparecido en el horizonte.

...

Suele pasar cuando miras la calle desde tu ventana: las cosas siempre adquieren un extraño tinte color fantasía


Luz...?

- Que pasa? Por que miras asi?
- No lo se...
- No lo se...? ¿Cómo es eso?
- Es solo que, resulta extraño ver tanta luz aqui...
- Que tiene? Es algo logico; es una ciudad. Ademas, los autos lo necesitan, sabes?
- Por supuesto que lo se...
- Y entonces?
- Me refiero a que tengo una sensacion extraña con esa luz...
- La de los autos?
- No idiota. La luz de la ciudad...
- Que tiene? Has vivido asi toda tu vida...
- Si pero... Derrepente tanta luz comienza a desesperarme. No se, creo que empiezo a sentirme encadenado, y aunque intente salirme, es inutil...
- Wow... bueno, si no te gusta, tal vez podrias...
- Es que no es eso...
- Y entonces?
- No lo comprenderias...
- Sabes?
- Mm?
- Creo que bebimos demasiado.-


Me gusta estar al lado del camino...

Me gusta estar al lado del camino mientras todo pasa y pensar. Pensar en todas las mañana que viví, todas las calles dónde me escondí, pensar en lo que el viento nunca se llevó, en las mariposas tecknicolor, sentir la melancolía de morir en este mundo y de vivir sin una estupida razón. Dicen que ya no soy más yo, y que estoy más loca que ayer, pero no me interesa mucho... En esta puta ciudad todo se incendia y se va, matan a pobres corazones; en esta sucia ciudad no hay que seguir ni parar, es solo una ciudad de locos corazones. Me gusta estar al lado del camino, y pensar. Pensar en que yo era una chica triste y encantada de Beatles y maravillas. Pensar en los libros, las canciones y los pianos, el cine, las traiciones, los enigmas, las pastillas, los misterios, el whisky malo, los óleos, el amor, los escenarios, el hambre, el frío, el crímen, el dinero... Pensar en que algun dia me gustaría verte en un café por casualidad, y que te acerques y me preguntes si ando bien. Me gustaría sentirte a mi lado. Si alguna vez me cruzas por la calle regalame tu beso, y no te aflijas si ves que estoy pensando en otra cosa, no es nada malo, es que paso una brisa que ronda como un ángel asesino. Mas no te asustes siempre se me pasa es solo la intuición de mi destino... Me gusta estar al lado del camino cuando estoy perdida, o un poco loca por ahí, siempre hay alguien con tus ojos, esperándome... Pero en fin, ya basta de llorar que está saliendo el sol, los años que vivimos van tatuados, va tatuada la pena, y ya no quiero ver más eso... nadie nos prometió un jardin de rosas... Me gusta estar al lado del camino porque estar de menos o estar, lo mismo da...




*gracias, Fito