Yo lo sabía. Por eso no me sorprendió verlo junto al puente esa noche. No me sorprendió que pareciera un ave, de pie en el barandal, con los brazos en cruz; ni me sorprendió que me mirara con los ojos oscuros y el rostro pálido y tenso.
Yo lo sabía, por eso no me sorprendió verlo saltar.
Lo que yo no sabía, y por eso me sorprendió a más no poder, era que esa noche, yo subiría también al barandal y como un ave, con los brazos en cruz, y el rostro pálido y tenso, saltaría tras él.
Yo lo sabía, por eso no me sorprendió verlo saltar.
Lo que yo no sabía, y por eso me sorprendió a más no poder, era que esa noche, yo subiría también al barandal y como un ave, con los brazos en cruz, y el rostro pálido y tenso, saltaría tras él.
